Dispersos III
recojo una sonrisa
una lágrima brillando sobre un jazmin
un pensamiento que quedó trunco
el te amo que se ahogó en la garganta
dispersos quedaron los anhelos
-el azar marcó las cartas-
el as cayó bajo la mesa
el mago no encuentra
la voz del destino
en este seguir hurgando
mañanas / sin humedades
Migdalia Mansilla
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Dispersos IV
Y ese hado que no llega
a ser tan siquiera sueño,
humus blanco- adherido
a la orilla de la cruz
que mi espalda carga y ostenta.
Dispersos yacen los recuerdos/sin nombre
-una mano extraña estrangula las horas-
la tarde muere de hastío -y nostalgia
mientras un leve instinto /deseo
golpea las sienes queriendo despertar
a aquella que fui.
Liliana Varela
Muestrario de palabras/Encadenados "El material editado en "Muestrario de Palabras" goza de todos los Derechos Reservados. La administración confía en la autoría del material que aquí se expone, no responsabilizándose de la veracidad de los mismos."
jueves, 24 de septiembre de 2009
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Rompiéndonos el corazón en los peldaños
Nosotros, los impuros, la agudeza del desencanto
tenemos bajo el hunco y metidos estamos
en lo hondo de la bruma.
Todavía peleamos con la mala palabra
y el desquite, pero hombres y mujeres somos,
habitantes de la ciudad y la caverna
con la pregunta del Ser y del soluto.
Sepan que los objetos temáticos de la ciencia
no arrebatarán del todo
la espora germinante y el bejín,
las vocaciones de este animal humano.
Se aprende, por igual, de la emocion,
rompiéndose el corazón en los peldaños.
Indice / Heideggerianas
Carlos López Dzur
-------------------
DIÉNTEME
<>
Carlos López Dzur
Amanecí a corta distancia de los que han sido
Pobreza animal como muestra del abandono que no merezco.
Las tribulaciones del Loco.
El eufemismo de quién pego y pegó y pegó
contra la pared los inapropiados ojos del chimpancé
mirando hacia su costado lábil.
Qué tan perdidos estamos.
Morir si cosa fuera.
Morir atravesada por la lanza
de aquel hombre bueno que sabe
darle a su mujer piadosa sepultura
darle la emergencia de resucitar
por tres días sobre la ciudad en Brumas
darle del agua de los camellos
del agua que nos permitió caminar sobre
al sospecho
ese rito rompiendo el hueco del silencio
rompiendo el muro de la vieja peña de la niñez
reconstruida
rompiendo el palimpsesto de la imagen desnuda.
Qué hay detrás del precio por pagar.
Del hombre por comprar.
Del vacío que eligen los colores vegetales.
¿Cuales serán los pensamientos
que piensan los pensamientos?
La soledad proclive al obcecado cuerpo
que arrastra todo parvulario.
El alma desolada sin el masaje de los sentidos.
El Animal que ha emigrado del espíritu.
La Sombra que pasa amedrentando a la noche.
La taquicardia de todos los pechos angustiados
golpeando en mi pecho.
En ese largo suspiro es que soplo:
Si tan sólo pudiera ayudar a los que como poca cosa existen
Y entiendo en el cansancio Su cansancio
si hasta Dios se ha dormido.
Fanny G Jaretón
tenemos bajo el hunco y metidos estamos
en lo hondo de la bruma.
Todavía peleamos con la mala palabra
y el desquite, pero hombres y mujeres somos,
habitantes de la ciudad y la caverna
con la pregunta del Ser y del soluto.
Sepan que los objetos temáticos de la ciencia
no arrebatarán del todo
la espora germinante y el bejín,
las vocaciones de este animal humano.
Se aprende, por igual, de la emocion,
rompiéndose el corazón en los peldaños.
Indice / Heideggerianas
Carlos López Dzur
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DIÉNTEME
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Carlos López Dzur
Amanecí a corta distancia de los que han sido
Pobreza animal como muestra del abandono que no merezco.
Las tribulaciones del Loco.
El eufemismo de quién pego y pegó y pegó
contra la pared los inapropiados ojos del chimpancé
mirando hacia su costado lábil.
Qué tan perdidos estamos.
Morir si cosa fuera.
Morir atravesada por la lanza
de aquel hombre bueno que sabe
darle a su mujer piadosa sepultura
darle la emergencia de resucitar
por tres días sobre la ciudad en Brumas
darle del agua de los camellos
del agua que nos permitió caminar sobre
al sospecho
ese rito rompiendo el hueco del silencio
rompiendo el muro de la vieja peña de la niñez
reconstruida
rompiendo el palimpsesto de la imagen desnuda.
Qué hay detrás del precio por pagar.
Del hombre por comprar.
Del vacío que eligen los colores vegetales.
¿Cuales serán los pensamientos
que piensan los pensamientos?
La soledad proclive al obcecado cuerpo
que arrastra todo parvulario.
El alma desolada sin el masaje de los sentidos.
El Animal que ha emigrado del espíritu.
La Sombra que pasa amedrentando a la noche.
La taquicardia de todos los pechos angustiados
golpeando en mi pecho.
En ese largo suspiro es que soplo:
Si tan sólo pudiera ayudar a los que como poca cosa existen
Y entiendo en el cansancio Su cansancio
si hasta Dios se ha dormido.
Fanny G Jaretón
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