domingo, 25 de enero de 2009

De lo mio...y de lo ajeno.

Sopon de pan blanco en la ensalada,
tajada -tierna carne- del caldero;
la bota de buen vino, ya vaciada,
¡ rellena deste mismo, tabernero!.

Patatas que ya fritas con esmero,
crujientes, abundantes y doradas,
en platos sucesivos son echadas,
de gula son pecado placentero.

Chuletas de cordero que hace un mes,
mamando de su madre se engordaban.
Las brasas que sarmientos calentaban.

El sopon y la tajada del caldero,
la bota de beber, bien apretaban,.. .
¡ bendita sea tu madre, tabernero !.

Emilio.

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Quiero cordero,
pata a las brasas
BESOS
Elisabet
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También!!!!!!
Lili

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UYY SI ASADITO DE CORDERO para comer con la mano!!!
Y mucho vino al lado del fueguito!!!

Amparo Carranza Vélez

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Benditos tus poemas gastronómicos,
noble Emilio.
Excelentes tus temas costumbristas,
Brillantes tus textos campesinos y pueblerinos.
Da gusto leerte.


Carlos A. Fernández
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Placer de la existencia
una rica, sabrosa comida
hecha con amor y con paciencia
es parte de lo bueno de la vida.

Mejor si se acompaña con el jugo
de las uvas en racimo.
Delicioso brebaje que se tuvo
en la copa en que ese día me aproximo.

Tierno bocado el del cordero
que tan joven sacia el apetito.
Por ello es necesario que si muero
lleve en mi mochila sabor que felicito.

Oscar N. Galante.


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En la taberna.
¿Saludable será nuestra comida ?,
¡ ay, doctor, no me diga que es insana!,
pues no tengo de comer para mañana
que una papas con su sal y poco hervidas.

Los amores a mis guisos y a mi gente,
son muy hechos, muy sabrosos, caldosillos;
es un tema tan humano y muy sencillo,
de sentir el cariño sabiamente.

Brindemos, buen señor, por la amistad,
y en la muerte del cordero doradito,
lo pondremos sobre brasas, calentito.

En la bota pondremos a la sombra,
ese tinto de La Mancha, es mi tierra,
y chorrea por mi boca si la nombra.

Gracias, Oscar.

Un cordial saludo.

Emilio Medina M.

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