sábado, 6 de diciembre de 2008

Despedida.



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Los ojos tristes lloraban
al ver su cuerpo postrado:
quieto, frió, mal carado,
y sus lagrimas mojaban
su vestido almidonado.
El viento mueve su pelo
pareciendo darle vida;
su cutis de terciopelo
se muestra ya como velo
para emprender la partida.

Emilio Medina M

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Despedida.
¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
Gustavo A. Bécquer



Quisiera abrigarte para que el frío no toque tu piel
cálidamente llenar tus vacíos
en oleadas de sal
reflejar la tibia mirada que el sol te prodiga
para que no sientas que la gélida garra atenaza tu pecho.

Cobijarte... sí, cobijarte como nunca lo hice
conservarte intacta, pura, de nieve,
pálida luna de una noche de abril.

Despejar la frente de soledades
nubes grises - sueños sin sentido
años sin días agujereando los ojos.

Déjame que cubra de presencias
la gran ausencia que hoy te inunda.
Que tu soledad comparta
para no sentirte muerta

Liliana Varela

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